¿Perú al Mundial?

Diario de fútbol a medio camino entre la reflexión académica y la mermelada de membrillo.

Mes: septiembre, 2012

Unión Minas es el Perú

Dios es peruano y es el peruano más ilustre que tenemos chambeando en el extranjero. Tan ocupado está con la crisis de Europa y Medio Oriente que parece ya no acordarse de nosotros. Así que mal haríamos en encomendarnos a él para ganarle a la Selección de Bolivia. Markarián, ardiente creyente, así lo ha entendido y se ha puesto en manos de la ciencia para triunfar en la altiplánica capital boliviana. Sabio él, le dijo a Farfán y compañía: “quietos ahí, que gallinazos no cantan en puna” y armó una selección Frankenstain para jugar en La Paz. De pronto Cienciano y Garcilaso copan el 99% de la convocatoria. ¡Celebra Machu Picchu!

Si jugar en la altura es el único mérito para honrar la bicolar, nos preguntamos por qué los cracks de Unión Minas no pueden gozar de una oportunidad para defender el pabellón nacional. ¿El Comisario Miñán sigue jugando allí? A los de Cerro de Pasco, correr en La Paz les parece calistenia y juran que ante Bolivia pueden jugar un partido de 180 minutos, sin entretiempo y hasta calatos. Nadie les pide tal sacrificio, pero dicen que de ser llamados, el triunfo ante el rival ‘boliche’ es un hecho. ¡Y hasta con baile! Lo que no queda claro es si hablan de huaylas o reguetón, pero cuando se trata de fútbol lo importante es ganar como sea.

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Oda a la mentada de árbitro parido

Se les reclama por sus malas decisiones, por sus desaciertos, por no estar a la altura de las circunstancias históricas que viven cada fin de semana. Se les acusa por no hacer bien  aquello para lo que entrenan a diario. Hablo por supuesto de los árbitros, pero bien podría hacerlo de los jugadores.

Si un futbolista afloja, pide su cambio. Si se cansa, a las duchas antes de que termine el partido. Los árbitros carecen de esa fortuna. Ellos se comen las puteadas 90 minutos y fracción. ¿Qué alienta a un tipo a ser árbitro? Sospecho que el misterio detrás de la quinta dimensión encontrará primero una respuesta sensata.

¿Llegará el día en que los árbitros regañen a los jugadores por el gol perdido? ¿Cuándo pasará que le meten la madre al crack por dar un mal pase o fallar el penal? En un país donde no se respeta ni a políticos ni policías, esperar que se reverencie la majestad del pito, en estos tiempos que corren, suena a desvarío.

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