Complejo de superioridad y la jugada de más

por lamanoamiga

El futbolista peruano es una extraña combinación de falta absoluta de critero para jugar a la pelota  y la convicción propia de un campeón mundial. No importa el rival, el torneo, si se trata de un amistoso o una final. Nuestros jugadores siempre intentan una finta, una pisada, buscan la huacha y salen del área dominando la pelota con la majestad propia de Zinedine Zidane, aunque la embarren al final.

Cuando la suerte sonríe a los nuestros, cuando la finta engaña, cuando la pisada termina en túnel, el canon dicta dar la estocada final al rival vencido, mediante la inmediata repetición de la finta o la huacha. El tiempo le ha dado nombre a esta galimatía: “la jugada de más”, ese intento de superioridad moral a través de la humillación repetida.

Las estadísticas dicen que en el 99% de los casos, “la jugada de más” termina en una pelota perdida y un gol en contra. En los casos de éxito, el 100%  busca el calco inmediato de lo anterior, siempre con el mismo trágico final.

Eso sí, que nadie diga que no lo intentamos.

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