De clones bamba y fotocopias

por lamanoamiga

Todos los jugadores peruanos son mejores que Lionel Messi, a todos les ganamos, todos están indefensos a nuestra contundencia superhumana. Al menos, eso pensamos antes de cada partido de la selección. En la  previa al choque con los amables uruguayos (y peor fue ante Colombia), el excitado periodismo y el hincha pipiléctico convirtió a un incompleto equipo en la máquina futbolística mejor aceitada jamás creada. Nunca antes Toñito Gonzales se había pareció tanto a Javier Mascherano, ni Paolo Guerrero a Ronaldo.

El problema fue que perdimos como siempre o como nunca, pero perdimos. Ahora habrá que explicarle a las generaciones futuras como fue posible que John Galliquio pasó de ser “el Desailly chinchano” a “esa cochinada de defensa” en apenas 90 minutos y fracción. En el fútbol, como en la vida, la opinión es tan cambiante como mutante.

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