La selección churreta

por lamanoamiga

La descomposición de Jefferson Farfán obliga a tomar excesivas precauciones. Prohibido ponerle huevos al partido ante Uruguay, que se nos pega una infección urinaria. En la banca, con el permiso de Don Sergio, habrá que sentar a un chamán y encomendarnos al Cuy Mágico. Y por supuesto, nada de mariscos ni ceviche de noche.

También se imponen otras acciones cabalísticas y gastronómicas. Se unificarán creencias y solo estará permitido rezarle a la estampita de Markarián. Además, será obligatorio levantarse de la cama pisando con el pie derecho (lo que será supervisado por el doctor de la selección) y el caldito de pollo será el alimento único, frente a la tentación del churrasco con papás y el mate (que es doping).

Por ahora, es la única manera que tenemos de enfrentar tanta mala suerte, mientras esperamos que los clubes peruanos empiecen a invertir en menores y a organizar un torneo decente. Solo así, no dependeremos de los “Cuatro Fantásticos” y sí del talento de más y mejores jugadores antes lesiones futuras. La buena y la mala suerte, cada uno la busca. Está claro ahora hacia qué lado hemos estado empujando el coche desde hace 30 años.

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