Los arqueros peruanos deberían ser ateos

por lamanoamiga

Según una reciente investigación de la Universidad Superior Autónoma de Ferreñafe, la madera con la que fueron construidos los arcos originales del Estadio Nacional provino de la mismísima cruz en la que Jesucristo fue crucificado, arrojando así luces sobre el calvario de nuestros arqueros cuando fingimos ser locales. Es sintomático que todo delantero rival parezca un erudito en el sofisticado arte del gol cada vez que remate a nuestro arco, sin importar el padecimiento de minusvalía, astigmatismo o pie plano.

La definición que proporciona la RAE indica que se llama arquero “al jugador que defiende la portería”, lo que explica la persistencia de los narradores de fútbol  en buscar términos que guarden mayor relación con la realidad del gremio local. Se ha ahondado mucho en este campo, alcanzando nomenclaturas alternativas, y más precisas, tales como  “golero”, “guardavalla”, “guardameta”, “guardapiola” y “puerta abierta”.

Dicen que Perú es tierra de arqueros. Seguro, también de pilotos de Fórmula 1 y de políticos honestos.

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